Guía para la adopción: reducción de estrés en la nueva casa

 

Cuando adoptas a un perro no necesariamente se conoce de dónde viene, o cómo ha vivido hasta ahora. Observando sus pautas de comportamiento podemos interpretar algo de su pasado, pero nunca sabremos con exactitud todas las experiencias que le han podido marcar, por ello si o si, el perro adoptado debe pasar por un proceso de reducción de estrés nada más llegar a su nuevo hogar independientemente de la edad que tenga.

 

¿En qué consiste? En darle al perro la bienvenida, poniendo nuestro foco de atención en que se sienta seguro, protegido y que vaya ganando confianza en sí mismo para poder rehacer su vida.

 

Aquí hay un matiz fundamental: la bienvenida es a su manera, no a la nuestra, y eso implica observar el comportamiento del perro para poder adaptarse a él, me explico, si él prefiere estar tranquilo, al margen de achuchones, dejarle que elija cómo estar. Muchas veces intentamos dar afecto a un animal que lo único que necesita es tiempo para habituarse y acercarse. Saber esto es muy fácil: siéntate en el suelo, cerca del perro, y espera a ver qué hace. Yo te recomiendo que te sientes de lado, sin mirarle fijamente, con tus manos apoyadas en el suelo. Si el perro viene corriendo, se te sube y “te fríe” a lametones, adelante, es el momento de achucharle, ahora bien, si el perro está más bien distante, mira o camina con recelo, va despacito, es mejor tener un poquito de paciencia y dejarle a su aire y que él decida cuándo es el momento de romper el hielo.

 

Antes de entrar en casa

Si tienes jardín o patio, siempre empezaremos de fuera hacia dentro, dejándole oler, explorar, conocer qué entorno es el que le rodea.

Puedes esparcir algo de comida para invitarle a un juego exploratorio, si tienes césped o tierra, aún mejor.

Si hay niños en casa, lo mejor es que ellos estén observando la situación mientras echan unos granitos de pienso o premios por el suelo.

 

Al entrar

Si es posible, lo mejor es que el perro esté en el suelo mientras abres la puerta y le invitas a entrar, puedes utilizar nuevamente premios de comida, y dejarle así el camino libre.

 

En casa

Hablar bajo, evitar gritos, ser conscientes del entorno familiar para invitarle a formar parte de la familia.

Establecer rutinas, que le darán seguridad de poder predecir todo aquello que sucederá: horarios de comidas, paseos, etc.

Prepara un sitio tranquilo, dónde se sienta protegido y no se le moleste.

Anticiparse es una excelente idea: para evitar imprevistos, prepara la casa antes y que esté libre de objetos prohibidos y peligros además de ser tú previsor sabiendo que después de comer, beber, y nada más despertarse, le tocará hacer sus necesidades.

 

Juegos

Juegos de olfato, todos los que quieras.

Prueba a esconder su peluche favorito y que lo busque.

 

En los paseos

Busca lugares tranquilos, al principio mantén las mismas rutas y evita lugares nuevos con mucho ruido o flujo de personas y animales, se trata de que esté cómodo en la calle y no preocupado.

El ejercicio físico se hará con moderación, en los paseos, hasta que el perro esté habituado a su nueva familia.

Utiliza un arnés de pecho y una correa larga, dale espacio, déjale elegir hacia dónde ir, y si quiere estar oliendo un árbol mucho tiempo pues que lo haga, recuerda: el paseo es para él.

 

¡Utiliza el refuerzo positivo para que se sienta bien! No se trata solo de comida, los elogios, las caricias, el afecto, y el saber respetar sus tiempos, todo eso cuenta.

 

Y, para terminar, os recomiendo muchísimo que aprendáis sobre lenguaje canino para poder entenderle a él y a los demás perros, os dejo algunos libros de interés sobre el tema:

 

Libros de interés

Para niños

La niña que sabía de perros, Sumara Marletta.

Para mayores

Las señales de calma, Turid Rugaas

Los secretos del lenguaje canino, Marcos J. Ibáñez

La comunicación silenciosa de los perros, Rosie Lowry


Publicado en Cosmopolitan

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