Claves de la llamada

Le llamo, pero no viene. ¿Y ahora qué?

Publicado en la revista PLACET, Febrero de 2014

 

Al principio, maximiza probabilidades de éxito.

Cuándo empieces a educarle, sólo le llames cuando sepas que él va a venir, si el perro está fuera olisqueando algo, comiendo, o distraído con algo que le motive mucho es normal que no haga caso y llamarlo en estas situaciones puede ser muy frustrante para ambos.

 

Saber lo que más le gusta.

Es necesario hacerle ver que acudir a nuestra llamada es mucho más gratificante que estar haciendo cualquier otra cosa, para ello, conocer aquello que más le gusta a tu perro será muy útil para utilizarlo como moneda de cambio y recompensarlo de una manera muy gratificante para él.

 

No regañarle cuándo venga.

Jamás le llames para regañarle, de esa manera el perro asociará tu llamada con algo negativo y no vendrá. Si ya lo has hecho (o si es lo que haces) habrá que empezar desde cero, creando nuevas asociaciones a la llamada, así que empieza a premiarle mucho cada vez que se te acerque, además puedes utilizar una señal nueva que él no conozca.

 

Ni para algo que le moleste (al principio).

Al principio no le llames para hacer algo que sea desagradable para él como por ejemplo los cepillados y los baños.

 

Tener premios especiales.

Reserva premios y recompensas especiales para cuando vayas a trabajar en la calle con él, ten en cuenta que lo que tú le vayas a dar tiene que valer más la pena que todo lo que se encuentre fuera. Si el vínculo entre perro y dueño está deteriorado será más difícil que el perro obedezca, este es sin duda otro aspecto que deberá ser tenido en cuenta.

 

Utiliza una correa larga.

Es recomendable utilizar una correa larga para empezar a trabajar en la calle, especialmente si queremos prevenir cualquier incidente que pueda desagradarnos como por ejemplo que se escape. Para incrementar su motivación cuándo venga, haremos que persiga el premio corriendo detrás de nosotros o bien lo esparcimos por el suelo para que lo tenga que buscar olisqueando o también lo lanzamos al aire para que el perro lo coja al vuelo.

 

Poco a poco.

El ejercicio de la llamada puede ser muy difícil de lograr frente a determinados estímulos como por ejemplo gatos, conejos y otros animales o incluso niños o coches en movimiento, ten paciencia y no te des por vencido.

 

No repitas su nombre todo el tiempo.

No malgastes su nombre, y piensa para qué le llamas y cuándo lo haces: si estás constantemente llamándole simplemente para tener su atención o le llamas siempre que hace algo mal estás consiguiendo todo lo contrario, que no haga caso.

Si le dices lo mismo 4 veces será peor porque estás enseñándole al perro cuantas veces aguantas antes de ir a por él.

 

Cubre sus necesidades básicas antes.

Una llamada 100% efectiva requiere mucho tiempo, mucho trabajo y mucha paciencia. Los perros que no tengan todas sus necesidades básicas cubiertas NO acudirán a la llamada. Recuérdalo.

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