Por dónde empezar

La educación temprana es la mejor forma de prevención contra el abandono, la frustración y el maltrato animal por ello constituye una fase crucial en la vida de los perros.

Primeros días en casa

Los primeros días en casa determinarán mucho del comportamiento futuro del perro. Si le dejamos al perro sólo sin supervisión con un amplio espacio que explorar, él morderá objetos que no le pertenecen aparte de realizar sus necesidades por todas partes, eso automáticamente genera precedentes para que sus juguetes sean inadecuados y su baño la alfombra (por ejemplo).

Todas las veces que sea necesario dejar al cachorro sólo sin supervisión, estando o no en casa, deberá estar en una habitación o habitáculo preparado específicamente para él. Evitamos que el perro haga algo que nos moleste y le evitamos la frustración de ser recibido con regañinas.

Las primeras noches

Los cachorros cuándo se separan de la madre vocalizan para ser encontrados, es normal y vital para su supervivencia, por ello, cuando lo lleves a casa, llorará. Para él es algo muy traumático, se siente desesperado y sólo al estar lejos de su familia. En este momento, no le regañes, si lo haces fomentarás comportamientos neuróticos en el perro adulto,  lo mejor es que al principio (por lo menos hasta que esté acostumbrado a su nuevo hogar) pueda estar acompañado de su nueva familia,  ¡no pasa nada por tenerle en la habitación!

La educación del cachorro no consiste sólo en enseñarles las señales básicas de obediencia (como por ejemplo sentarse a la señal), en esta etapa de la vida del perro la socialización, el desarrollo de la inhibición del mordisco y el aprendizaje de la conducta higiénica son mucho más importantes y, con diferencia más urgentes.

Prevenir posibles problemas en el veterinario

¿Cuántas veces hemos visto (o nos ha pasado) llevar a un perro al veterinario y ver lo imposible que era tratarle, cogerle, aplicarle una inyección, un tratamiento o mirarle los dientes? Todo ese malestar que pasamos los dueños del perro, los veterinarios, los auxiliares y sobretodo el propio perro puede evitarse si acostumbramos el cachorro a que es normal y no pasa por manosearle, incluso podemos enseñarle lo positivo que es dándole muchos premios cada vez que le examinamos. Una vez el perro se sienta cómodo mientras los dueños “le manipulan” , podrás invitar a tus amigos y quienes se acerquen a tocarle por todo el cuerpo, mirarle las almohadillas, los dientes, la tripa, las orejas, los ojos, sin olvidar de premiarle.

Un perro equilibrado

Un perro equilibrado no es un perro sobre estimulado, estresado o histérico, sino que es un perro que sabe jugar y luego estar tranquilo. Ayúdale a encontrar ese equilibrio premiándole la calma, cada vez que esté tranquilo, prémiale por ello, dale un granito de pienso, o una caricia suave, alterar a nuestros cachorros con juegos histéricos no les ayuda en absolutamente nada.

CONSEJOS

  • Evite educadores caninos y escuelas de cachorros que utilicen collares eléctricos, metálicos, o cualquier tipo de collares de castigo. Estos instrumentos pueden dañar físicamente al cachorro además de asustarles, frustrarles y ocasionar miedos desnecesarios.
  • Técnicas como tirones de correa y castigos varios entre los cuales están los zarandeos y forzadas posturas de sumisión representan una grandísima pérdida de tiempo, peligrosas, adversas y desagradables. Recuerda, el bienestar y la seguridad del cachorro está en manos de su dueño.
  • Los cachorros deben tener la oportunidad de jugar con otros perros, si todo lo que ve son personas, será incapaz de relacionarse con otros perros cuando sea adulto.
  • Intenta buscar lugares diferentes y llevar a tu cachorro a muchos parques para pasear, así el perro continuará conociendo una amplia variedad de diferentes perros y personas. Si el perro siempre ve las mismas personas acabará habituándose y eventualmente puede volverse intolerante.
  • No hay que reforzar conductas indeseadas, si él se da cuenta de que la única manera de llamar la atención es ladrando, lo hará cada vez más y más alto.
  • Si no quieres que tu perro adulto pida comida de la mesa, no se la des! Eso de “sólo una vez” para el perro es suficiente para pedir por el resto de su vida.
  • Si el cachorro hace algo que no te gusta, antes de regañarle y cabrearte con él (lo que reforzará el comportamiento indeseado) ofrécele alternativas! El perro no tiene cómo adivinar lo que es correcto y lo que no si no se lo enseñas.

 

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