Miedo a las personas

Miedo a los seres humanos (lo que NO hay que hacer)

 

El miedo puede ser una ventaja evolutiva frente a una amenaza: te pone en alerta para huir o en algún caso, para luchar. En este caso, hablamos de aquel perro que huye de los seres humanos o se esconde cuándo alguien se le acerca (y en los casos extremos estaríamos hablando más que miedo, de una fobia, algo aún más severo).  Dichos perros suelen ser animales recelosos, extremadamente desconfiados, que poco a poco se van aislando en sí mismos y no quieren nada nuevo.  ¡Ayudarles a confiar en los demás debe ser prioritario!

 

Este tema es muy complejo y requiere la presencia de un especialista, por ello, no os diré lo que si tenéis que hacer si no que hablaré de los errores más frecuentes que se comenten y que hacen que el perro nunca mejore:

 

  1. Afecto para enseñarle que eres su amigo

 

Está muy extendida la creencia de que a los perros les gusta que se les acaricie, manosee, abrace, etc., pues mira, no, ni siempre es así y mucho menos con un perro miedoso. Si ves que el perro se encoje cuando te estás acercando, que huye, tiembla, o presenta cualquier rasgo de duda en relación a tu presencia debes valorar qué estás haciendo. Para empezar, si el perro no es tuyo, ni te acerques, respeta su malestar y no insistas. Si por alguna razón tienes que hacerte cargo del perro, tómatelo con mucha calma y espera a que él decida acercarse. La clave no es “yo soy tu amigo” es “yo no soy una amenaza para ti”.

 

  1. Utilizar métodos aversivos para intentar solucionar su problema

 

Esa es la peor opción, tened en cuenta que estamos ante un animal bloqueado por que la respuesta de miedo en un organismo tiene consecuencias fisiológicas, hablándolo claro: aunque quisiera, no podría. Usar collares eléctricos, de ahorque, pegarle tirones de correa, o simplemente gritar y enfadarte no te servirán para otra cosa que no sea agravar su cuadro patológico.

 

  1. Intentar habituarle a algo para lo que no está preparado

 

Llevarle a todas partes, dar paseos infinitos, meterle en infinidad de sitios para que vea a decenas de desconocidos, intentando que 20 personas le entreguen 20 trozos de salchichas que 20 veces no las cogerá es una pérdida total y absoluta de tiempo, y posiblemente, el perro habrá ganado algún que otro miedo nuevo.

 

  1. Creer que ya se le pasará

 

Desafortunadamente, eso no es así, y la probabilidad de que vaya a peor es muy alta. La mayoría de los casos de “agresividad” que atiendo yo son en realidad miedos no tratados, porque un gruñido es un aviso de incomodidad, de malestar, de incertidumbre, que casi siempre se malinterpreta.

 

Si tienes un perro miedoso, ayúdale.

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Escrito para BabyRadio y Publicado en su Blog en Abril de 2018

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